
Continuamente nos encontramos con noticias sobre bingos sociales. Algunas son para informar de que se va a jugar un bingo social, pero otros son para contarnos como la policía ha clausurado algun de bingo ilegal. Estos bingos se juegan a lo largo y ancho de la geografía española, normalmente en lugares privados.
Lo que normalmente se denomina bingo social es aquel que se realiza sin ánimo de lucro por parte de los organizadores. Puede ser el bingo que realiza una asociación de vecinos, o una casa de la tercera edad, o una residencia de enfermos. En otras palabras, son aquellos bingos que se organizan con la única finalidad de jugar al bingo y pasar un rato divertido en compañía de amigos y/o familiares. Estos tipos de bingo contrastan con aquellos organizados por las salas de bingo, en las que el objetivo del dueño de las mismas es ganar dinero, como ocurre con todas las empresas.
Los bingos sociales y los bingos normales tienen algunas diferencias. Entre estas diferencias, podríamos citar el coste de los cartones. Como el objetivo del bingo social no es hacer dinero, sino divertirse, el precio de los cartones es muy inferior al precio de los cartones en una sala. Podemos habla que el precio medio de un cartón de bingo en una sala ronda los 2 euros, y en cambio, en uno de los llamados bingos sociales, este nunca va a ser superior a unos céntimos, del orden de 30 o 40 céntimos el cartón. Otro punto a tener en cuenta son los premios, ya que los premios que conseguirás en un bingo social serán mucho más pequeños que aquellos que puedas ganar en una sala de bingo. Además no debemos olvidar que debido a su carácter de negocio, las salas de bingo estas sujetas a pagar impuestos de los beneficios que obtienen, mientras que los bingos sociales, al no buscar ese lucro en la actividad no es necesario que paguen dichos impuestos, de hay el precio mas pequeño de los cartones.
En España cada comunidad autónoma regula las leyes de juego, y es cada comunidad la que especifica cuantos impuestos debe pagar cada sala, y cuanto dinero debe asignar a premios. Además cada comunidad autónoma tiene sus propias reglas sobre como poder organizar un bingo de carácter social sin romper la ley. Básicamente lo que la ley dice es que todo el dinero recogido de la venta de cartones debe ser destinado a premios, que debe estar restringido el acceso a menores de edad, y en algunas comunidades se establece un precio máximo por cartón, aunque en cada comunidad autónoma dichas premisas pueden variar.
Los bingos sociales son una buena forma de pasar un rato divertido en compañía de amigos, y debido a que el precio de los cartones no es muy alto, no son una actividad cara, y todo tipo de bolsillos pueden permitírsela. El problema empieza cuando dichos bingos son organizados por alguna persona sin escrúpulos, que lo que trata es de hacer negocio, de forma ilegal ya que no paga impuestos, y encima se excusa en que lo que hace tiene un carácter social, cuando no es así, y lo único que buscan es ganar dinero a costa de los demás. Son este tipo de bingos los que se encargan de perseguir y cerrar las diferentes comunidades autónomas. Ya que estos bingos lo único que hacen es perjudicar la imagen de los bingos reales, y además nos están estafando a todos, ya que no pagan impuestos. Pero claro si el gobierno no sabe que dichos bingos existen, ¿quien va a ser el encargado de comprobar que los sorteos sean justos?, ¿Quién va a comprobar que las bolas que salen del bombo lo hacen de forma aleatoria, y no van a salir las bolas que alguien quiere que salgan?. Porque si el bingo es organizado por ejemplo por una comunidad de vecinos, para amenizar las tardes de invierno, nadie de los presentes esta interesado en que salgan unos determinados números, por que lo único que busca la gente es pasar un rato divertido. Pero si el bingo es organizado por una persona que lo que quiere es conseguir dinero de dicho bingo, podría darse el caso de que dicha persona “trucara” el bingo para que las bolas que el quiera sean las que salgan. Y entonces dejaría de ser un juego de azar, justo y divertido como lo conocemos todos, y pasaría a ser una especie de pantomima, donde algunos ya saben de antemano quien va a cantar bingo.
Resumiendo en QueBingo creemos que los bingos sociales son una fantástica y económica manera de jugar al bingo, de pasar un buen rato en buena compañía, y de en definitiva de gastar tu tiempo de una forma divertida. Pero nos gustaría que cuando vayas a jugar a uno de esos bingos sociales permanecieras alerta, ya que no todos los bingos sociales son lo que parecen, y pueden esconder un turbio negocio de enriquecimiento ilegal.
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